“Sinceramente, mi primera reacción fue: ‘¡Otra vez no!’”, dijo Ai Sato, una residente de Okinawa de 52 años, al enterarse del arresto de un cabo primero de la Infantería de Marina de Estados Unidos por la muerte de una mujer japonesa en Naha.
La policía japonesa arrestó el domingo a Devin Jacob Ballard, de 20 años, asignado a la III Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina y enviado a la Base Aérea del Cuerpo de Marines de Futenma, en Ginowan.
La policía de Okinawa informó que Anna Yagi, de 39 años, fue encontrada muerta en la madrugada del 3 de octubre en una habitación de hotel en Naha. Según las grabaciones de seguridad citadas por medios locales, un hombre presuntamente vinculado al caso entró al hotel con ella y salió solo con sus pertenencias.
La prefectura del sur de Japón alberga la mayor presencia militar estadounidense en el país. Allí hay varias bases y decenas de miles de soldados de Estados Unidos.
“¿Cuántas veces vamos a repetir lo mismo, a crear más víctimas, a hacer sufrir a sus familias y, en definitiva, a provocar el dolor del pueblo de Okinawa?”, se preguntó Sato ante la BBC.
Akemi Oshiro, de 62 años y residente de Ginowan, dijo que ya casi no se sorprende cuando ocurren hechos así. “Sé que no deberíamos acostumbrarnos a cosas tan terribles como esta, pero como siguen ocurriendo, he dejado de sorprenderme”, comentó.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, presentó una protesta oficial ante Washington. Sato pidió que Takaichi hable directamente con el presidente Donald Trump y acuerde medidas concretas para evitar que vuelva a pasar.
El caso reavivó recuerdos de otros episodios que marcaron a la isla. En 2016, la violación y asesinato de una joven de 20 años provocó protestas de decenas de miles de personas. Un exinfante de marina estadounidense fue condenado después a cadena perpetua por ese crimen.
Según el gobierno de la prefectura de Okinawa, desde 1972 se han registrado 6.409 detenciones por delitos relacionados con personal militar estadounidense. Los residentes citan además problemas que van desde violaciones y agresiones hasta accidentes por conducir bajo los efectos del alcohol, ruido y accidentes aéreos.
La policía mantiene a Ballard bajo custodia japonesa porque, de acuerdo con lo informado, el presunto delito no guarda relación con sus funciones militares oficiales. En estos casos, la jurisdicción puede depender de si el hecho ocurrió o no en el ejercicio del servicio.
Tras conocerse el caso, cerca de 100 personas protestaron en Naha y en Tokio.
Hitomi Miyagi, madre de 48 años, dijo que no dejarán de alzar la voz.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
Síguenos en Facebook, Instagram, TikTok, X y el canal de WhatsApp.