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La científica que busca entender por qué una hermana sí y otra no

Consuelo Walss-Bass creció con la esquizofrenia de su madre y de su hermana. Desde Houston investiga qué combinación de genes y entorno puede abrirle la puerta a la enfermedad.

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La científica que busca entender por qué una hermana sí y otra no
Foto: BBC News Mundo.

Le dejó una nota en la maleta, sin saber si la leería. Años más tarde, ya como doctora, volvió a esa historia desde otro lugar: el de una científica que lleva más de 20 años estudiando la esquizofrenia y tratando de entender por qué la misma enfermedad afectó a su madre y a su hermana, pero no a ella.

La bioquímica y genetista nacida en México es profesora de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en UTHealth Houston, el centro de ciencias de la salud de la Universidad de Texas. Allí también dirige el Programa de Genética Psiquiátrica y un laboratorio de investigación que cuenta con 180 cerebros. Es autora de ¿Por qué mi hermana?, un libro en el que mezcla la experiencia familiar con el conocimiento científico sobre este trastorno.

Por qué importa ahora

La pregunta que la acompaña es directa: si dos hermanas comparten genes y crecieron en el mismo ambiente, ¿por qué una desarrolla esquizofrenia y la otra no? Walss-Bass dice que la respuesta está en una combinación de genética y entorno.

En su familia, cree que su hermana Paty cargó con una mezcla especialmente dura. Recuerda que su madre no estuvo bien durante el embarazo ni en los primeros meses de vida de Paty. Después vino el aislamiento: mientras el padre trabajaba y los hermanos iban a la escuela o a casas de amigos, Paty se quedaba con su madre. En la niñez y la adolescencia temprana, cuando el cerebro todavía se estaba desarrollando, estuvo en gran parte sola.

Lo que vivió en casa

La científica cuenta que su madre tuvo primero un episodio fuerte y después momentos de lucidez, pero nunca volvió a ser la misma. Para la familia, el diagnóstico fue una pérdida difícil de procesar.

También recuerda señales que entonces no supieron leer. Paty empezó a decir que hablaban mal de ella, que no la querían o que la ignoraban. En otra ocasión dijo que sentía que alguien la estaba viendo. Hoy, Walss-Bass entiende que eso pudo ser parte de las primeras etapas de la enfermedad, cuando todavía es difícil distinguir entre cambios de la adolescencia y síntomas de esquizofrenia.

La culpa también marcó esa historia. Cuando dejó la casa que compartía con Paty, sintió que la había abandonado. Más tarde la buscó con su esposo y la encontró viviendo en malas condiciones, ya diagnosticada con esquizofrenia y después de que su marido muriera de cáncer. La hospitalizó en contra de su voluntad. Al principio, Paty se enojó; con el tiempo, dice Walss-Bass, terminó agradeciéndolo.

Qué dice la ciencia

Walss-Bass insiste en que no hay una sola causa. Habla de una “tormenta perfecta” en la que se cruzan la genética y el entorno. También menciona que se conocen 287 genes que contribuyen a la enfermedad, aunque cada persona tiene combinaciones distintas.

Por eso, dice, una misma historia familiar no produce el mismo resultado en todos los hermanos. Y por eso también pone atención en el momento en que ocurre un trauma, porque cree que puede influir más si sucede mientras se forman las sinapsis, el mecanismo que permite la conexión entre neuronas.

Qué significa para ti

La historia de Walss-Bass toca a familias que conviven con una enfermedad mental sin saber al principio qué está pasando. Según lo que ella describe, el enojo, la paranoia y el aislamiento pueden ser señales tempranas que merecen atención médica.

Qué viene

Walss-Bass sigue investigando qué combinaciones genéticas hacen que algunas personas sean más vulnerables y otras más resistentes. La pregunta que la acompaña sigue abierta.

Fuentes

Foto: BBC News Mundo.

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