Mary pasó por la universidad sin hacer un solo amigo. “La verdad es que no hice ni un solo amigo durante toda la carrera”, dijo a la BBC esta joven, cuyo caso ayuda a poner rostro a un problema que, según especialistas citados por el medio, va mucho más allá de la timidez.
La ansiedad social afecta hasta al 12 % de las personas en algún momento de sus vidas, de acuerdo con la nota. Entre estudiantes universitarios británicos, una investigación citada por la BBC encontró que más de una quinta parte sufre algún tipo de ansiedad social durante sus estudios. El mismo trabajo, realizado por las universidades inglesas de Chichester, Coventry y el University College de Londres, la relacionó con calificaciones más bajas, relaciones interpersonales más débiles y aislamiento.
Con el regreso de los estudiantes a la universidad, el tema vuelve a tomar fuerza.
Mary contó que, cuando llegó a la Universidad de Exeter, fue a una asociación estudiantil, pero el miedo la hizo volver a casa. También describió síntomas físicos: calor en la cara, hormigueo en las manos y la sensación de que, después de cada encuentro social, había hecho “algo terrible”.
Neil Greening, presidente de la Alianza contra la Ansiedad Social de Reino Unido, dijo que muchas personas creen que tienen “un defecto de personalidad” y terminan ocultando lo que les pasa en vez de verlo como una condición para la que pueden recibir ayuda. También advirtió que hay señales de que la ansiedad social está empeorando, y apuntó al uso de teléfonos inteligentes y al teletrabajo como factores que reducen las interacciones cara a cara.
El profesor David Clark, psicólogo de la Universidad de Oxford, explicó que la terapia cognitivo-conductual, o TCC, es el tratamiento de referencia para la ansiedad social. Ese enfoque busca que la persona replantee sus pensamientos y cambie sus comportamientos.
Clark también sugirió medidas concretas para el día a día: dejar de vigilarse de forma obsesiva durante una conversación, concentrarse en la otra persona o en el entorno, probar con pequeños experimentos —como hacer una pregunta en una reunión— y abandonar los llamados comportamientos de seguridad, como ensayar cada frase, evitar el contacto visual o quedarse siempre cerca de una persona conocida.
Otra recomendación del psicólogo es no darle vueltas una y otra vez a lo que pasó después del evento.
Mary dijo que ahora controla mejor su ansiedad social. Tras terminar la licenciatura, recibió apoyo del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el NHS, mediante terapia cognitivo-conductual. También comenzó un posgrado y se unió a un grupo de astronomía. Sigue siendo difícil, pero dice que está aprendiendo a manejarlo.
La ansiedad social se vuelve un problema cuando impide hacer cosas. La BBC la describe como una condición que puede frenar desde una reunión hasta el intento de conocer gente nueva.
Las recomendaciones que aparecen en la nota apuntan a dos caminos: buscar ayuda profesional, sobre todo terapia cognitivo-conductual, y empezar con pasos pequeños y medibles. La clave, según los expertos citados, está en probar qué pasa, dejar de vigilarse tanto y no quedarse atrapado en lo que uno cree que salió mal.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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