A las 8 de la noche, Volodymyr Serdiuk empieza su turno frente a una tableta conectada a un radar centralizado. En la pantalla, un marcador rojo cruza el mapa del cielo sobre su sector de Kiev; poco después, una explosión se escucha a varios kilómetros.
Así se vive ahora la defensa aérea en la capital ucraniana, donde los nuevos drones rusos a reacción vuelan a cientos de kilómetros por hora y dejan a las unidades con apenas momentos para intentar derribarlos, según ABC News desde Kiev.
Por qué importa ahora
Rusia está usando estos drones para golpear infraestructura que sostiene la economía ucraniana: sistemas de energía, industrias, ferrocarriles, oficinas de correos, centros comerciales, redes de telecomunicaciones, gasolineras y exportaciones de grano.
Al mismo tiempo, Ucrania dice que dispone de menos misiles interceptores para responder a los ataques balísticos rusos. El resultado se siente en Kiev, donde los residentes buscan cubrirse con más frecuencia y las explosiones suenan de día y de noche.
Lo que dicen los defensores y fabricantes
Serdiuk, comandante de una unidad de defensa aérea, dijo que los drones nuevos son tan rápidos que no logran fijarlos a tiempo. "Se mueven tan rápido que no podemos bloquearlos bien", señaló.
También describió el trabajo de sus hombres como perseguir un blanco que se les escapa por velocidad y altura. Sus ametralladoras pesadas no alcanzan a igualar el ritmo de los aparatos, y en varios ataques la detonación llegó después de que el dron pasara sobre ellos.
Las empresas ucranianas de defensa están tratando de cerrar esa brecha. Desarrollan interceptores con propulsión a reacción propia y sistemas de guía con inteligencia artificial. Algunas pruebas ya han dado resultado contra estos drones, pero escalar la producción no será inmediato.
Otros fabricantes calculan hasta seis meses. El analista militar Taras Chmut ve un plazo de seis meses o más.
Hay otro límite más simple: los motores turbojet en miniatura. Según ABC News, gran parte del suministro depende de fabricantes europeos cuya capacidad está por debajo de la demanda que Ucrania necesitaría.
La otra cara del riesgo
Mientras los ingenieros corren para producir una nueva generación de interceptores, las vidas siguen perdiéndose casi a diario, según la nota. ABC News reportó que una madre y su hijo murieron en el distrito de Fastiv, en Kiev, tras una explosión vinculada a uno de estos ataques.
En otro episodio, Daria Kuchynska, de 31 años, acababa de salir a la calle frente a su floristería cuando una detonación la tiró al suelo y dejó polvo y humo en la vía. Más tarde, encontró que una mujer ya había muerto.
"Es irreal", dijo Kuchynska.
Qué significa para ti
Qué viene
Ucrania sigue probando nuevos sistemas y las empresas intentan producirlos más rápido, pero los propios fabricantes admiten que el calendario se mide en meses, no en días. Mientras tanto, el cielo sobre Kiev sigue siendo una cuenta regresiva.
Fuentes
Foto: spoilt.exile / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
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