Rafeef vive en Taiz, en el suroeste de Yemen, y su escuela queda en una montaña al borde de un valle que funciona como tierra de nadie. De un lado está el territorio controlado por el gobierno; del otro, posiciones de francotiradores hutíes.
Cada vez que va a clase, tiene que subir caminando de espaldas a esos francotiradores, según contó la BBC en un acceso excepcional a la ciudad. Aun así, dice que no quiere dejar de ir. Le gusta ver a sus amigos y, por ahora, esa es su única oportunidad de estar con ellos.
La historia de Rafeef se da en medio de una guerra que no afloja. Según UNICEF, unos 3,2 millones de niños en Yemen ya no asistían a la escuela incluso antes de que la guerra se intensificara el mes pasado. La organización también ha señalado que miles de menores han muerto o han quedado mutilados desde que comenzó el conflicto en 2014, y que miles más han sido reclutados por grupos armados de ambos bandos.
En Taiz, la tensión subió todavía más en los últimos días. El domingo, los hutíes cortaron una ruta de suministro vital que conectaba la ciudad con Adén, lo que les permitió cercarla. Los residentes dijeron a la BBC que temen que la ciudad pueda caer en cualquier momento.
La familia de Rafeef se mudó a Taiz desde la ciudad costera de Hodeidah hace nueve años, buscando seguridad cuando los hutíes tomaron el control de esa zona. Todavía conserva la cicatriz.
Su padre y su madre solo le permiten salir para ir a la escuela. Dicen que quieren que tenga una buena educación y una vida mejor. En esa escuela, un profesor, Abdel Raqeeb al-Obaidi, de 45 años, llevó al equipo de BBC hasta la azotea para mostrarle lo que describió como campamentos militares hutíes, cuarteles y posiciones de francotiradores en las montañas.
Un asesor de seguridad yemení que acompañaba al equipo pidió volver adentro de inmediato. Según dijo, la escuela ya había sido atacada a tiros antes. “La situación puede estallar en cualquier momento mientras estamos sentados en clase, durmiendo, en la escuela o en la calle”, afirmó. “No sabemos cómo será nuestro futuro ni qué nos depara el mañana”.
La BBC intentó visitar en dos ocasiones el barrio donde vive Rafeef, pero un líder comunitario advirtió que era demasiado peligroso. En la primera ocasión, los vecinos dijeron que tres personas habían sido baleadas por francotiradores.
Esa misma jornada, un hospital a unos cinco minutos en auto de la escuela recibió a dos niños gravemente heridos por un ataque con mortero. En otro caso, un niño de 3 años, Ahmed, murió cuando un proyectil impactó en un taller mecánico. Otro menor, Amjad, de 11 años, sufrió heridas en el pulmón y el abdomen y seguía en estado crítico después de una cirugía, según el reporte de la BBC.
Rafeef sigue subiendo la ladera para estudiar.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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