Ron en mano y Rolex en la muñeca, un grupo de empresarios cubanoestadounidenses se reunió en Miami para hablar del futuro de Cuba como si el cambio estuviera cerca. La cita fue la cuarta reunión de la recién creada Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana, y su presidente, Juan Omar Sixto, lo dijo sin rodeos: "El objetivo es estar en Cuba una vez que caiga el régimen".
Sixto, que salió de la isla siendo adolescente y hoy tiene poco más de 80 años, dijo que la organización ya trabaja en planes para lo que llama "el día después". Entre esos borradores hay una propuesta para una bolsa de valores cubana y comités sobre infraestructura energética y seguridad alimentaria.
Pero la distancia con la realidad en la isla sigue siendo enorme.
A las pocas horas de la reunión, Cuba sufrió su sexto apagón nacional del año. Y, según la BBC, reparar la red eléctrica deficiente de la isla costaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares. Mientras tanto, los cubanos siguen enfrentando escasez de alimentos, agua, combustible y medicinas.
La Cancc reúne a empresarios con apellidos muy conocidos entre los cubanoestadounidenses, como Bacardí y Babún. Sus miembros desestiman las 176 medidas de liberalización económica anunciadas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel y las consideran superficiales.
Sixto dijo que no pondrá un pie en Cuba mientras siga el gobierno actual, pero también aseguró que, junto con ayuda humanitaria y suministros médicos, irían "a hacer negocios a Cuba de inmediato" si se abre la puerta. Según la BBC, algunos de estos empresarios creen tener contactos cercanos al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
No todos creen que el momento esté tan cerca. Mike Bustamante, profesor asociado de Historia en la Universidad de Miami, dijo que las expectativas de un pronto "día después" se han pospuesto, en parte por las elecciones de medio término en Estados Unidos y por el foco de Washington en otros frentes. A su juicio, lo que sí ha ocurrido es una escalada constante de sanciones que ya ha hecho la vida "insoportable" para la mayoría de los cubanos, aunque todavía no ha creado un punto de quiebre político.
Detrás de la reunión también hay una vieja herida. La familia de Sixto perdió cinco propiedades y una finca en Pinar del Río tras la revolución. Él insiste en que no busca desalojar a nadie, pero sí una compensación por las tierras nacionalizadas.
Otros asistentes hablaron en términos parecidos. Nicolás Gutiérrez, presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Ingenios Azucareros de Cuba, dijo que quieren recuperar tierras para volver a ponerlas a producir, ya sea en etanol, cogeneración, paneles solares o purificación de agua. Hugo Orizondo, experto agrícola cubanoestadounidense, defendió que lo más práctico es trazar una hoja de ruta para el desarrollo de la isla y recordó que Cuba necesita dinero y tecnología para producir lo suficiente y reducir su dependencia de las importaciones de alimentos.
La reunión deja una imagen clara: en Miami ya se habla de inversiones, tierras y negocios para cuando cambie Cuba. En la isla, en cambio, la urgencia sigue siendo otra: luz, comida, combustible y medicinas.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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