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Cuba produce hoy menos electricidad que hace 20 años

La generación cayó 32% desde 2018 y el consumo por habitante también bajó. Aun así, los apagones se agravan por averías, falta de mantenimiento y menos capacidad real de entrega.

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Cuba produce hoy menos electricidad que hace 20 años
Foto: 14ymedio.

En Cuba, una fábrica que se apaga, un hotel vacío y una casa donde ya no vive media familia terminan en la misma cuenta: menos electricidad consumida. Pero ese alivio en las cifras no se traduce en más luz para la gente. El país genera hoy menos energía que hace 20 años y, aun con una demanda más baja, los apagones se han vuelto más largos y frecuentes.

La comparación parte de un dato duro: en 2006 las centrales termoeléctricas produjeron 15.511 gigavatios-hora (GWh); en 2018 la generación nacional llegó a 20.837 GWh, su mejor año; y en 2025 cayó a 14.100 GWh, una pérdida del 32% frente a ese pico, según 14ymedio. Al mismo tiempo, el consumo eléctrico por habitante bajó de 1.541 kilovatios hora anuales en 2019 a 1.435 cinco años después.

La caída no significa que el sistema respire mejor. La nota atribuye el descenso a la parálisis económica, la pérdida de industrias, turistas y habitantes, pero también al deterioro de la infraestructura eléctrica. Las termoeléctricas, casi todas alimentadas con petróleo nacional, arrastran décadas de falta de mantenimiento y averías frecuentes. La capacidad instalada se mueve entre 6.600 y 7.200 megavatios, muy por encima de la demanda pico de poco más de 3.000 MW, pero esa cifra no refleja cuánta electricidad se logra entregar realmente.

Ahí está el problema: la potencia nominal no alcanza cuando las plantas fallan o falta combustible. Para este 18 de octubre, la UNE preveía apenas 920 MW disponibles. Si la demanda histórica volviera a 3.500 MW, el déficit sería de 2.580 MW, según el cálculo publicado por 14ymedio. La diferencia importa porque muestra que la contracción del consumo está maquillando, en parte, el deterioro del suministro.

Los números oficiales también cambian la foto por sectores. En 2024, los consumidores residenciales usaron 8.843 GWh, alrededor del 63% de toda la electricidad facturada en el país, mientras las entidades estatales consumieron 4.570 GWh, menos de un tercio. Eso sugiere que las viviendas se han convertido en el principal destino de la energía que sí logra llegar, mientras la actividad productiva se achica.

La nota añade otro dato que ayuda a entender la crisis: entre 2021 y 2025, numerosos productos industriales sufrieron desplomes de entre 65% y 98%. Una cementera parada deja de consumir electricidad, sí, pero también deja de producir cemento. Una industria alimentaria cerrada reduce su factura eléctrica, pero agrava la escasez en los mercados.

Si vives en Cuba, la noticia no habla solo de estadísticas. Habla de cortes de luz que pueden durar varios días seguidos y de una economía donde producir menos no ha traído más estabilidad eléctrica. Para hogares, negocios y centros de trabajo, el apagón sigue marcando horarios, compras y rutinas.

Desde finales de 2025, además, el Gobierno extendió los planes obligatorios de ahorro al sector privado. En marzo de 2026, más de 110.000 entidades habían recibido notificaciones sobre sus límites de consumo, así que empresas y comercios no solo lidian con la falta de energía: también con topes impuestos sobre lo que pueden usar.

La gran pregunta es cuánto de la caída responde al hundimiento económico y cuánto a la propia crisis eléctrica. Sin series públicas y comparables de electricidad realmente entregada, consumo por sectores y energía perdida por interrupciones, esa respuesta sigue abierta. Mientras tanto, la red cubana sigue mostrando la misma contradicción: tiene potencia en el papel, pero cada vez menos luz en la práctica.

Fuentes

Foto: 14ymedio.

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