Este lunes, los habitantes de Alberta votan si quieren seguir dentro de Canadá o si prefieren abrir la puerta a un referendo vinculante sobre la independencia. No será una decisión final de irse o quedarse, pero sí una prueba seria para una de las provincias más ricas del país.
La discusión no es solo política. También toca la economía de la provincia y su relación con Ottawa. La gran pregunta es si una Alberta con petróleo, gas, agricultura y una fuerza laboral joven saldría ganando como país aparte o si pagaría un precio alto por la ruptura.
Alberta concentra buena parte del sector petrolero y gasífero de Canadá. Sus reservas de crudo figuran entre las cuatro más grandes del mundo, y el petróleo es la exportación más valiosa del país, con un valor de US$100.000 millones solo en 2025, según las cifras citadas por BBC Mundo. Además, la provincia tiene el PIB per cápita más alto de Canadá y aporta miles de millones al año a las arcas federales.
Ese aporte alimenta una vieja queja entre los separatistas: que Alberta entrega más de lo que recibe. Tegan Hill, del Fraser Institute, dijo a la BBC que la contribución neta total de Alberta a Ottawa desde 2007 ha sido de 322.000 millones de dólares canadienses, unos US$226.000 millones, o un promedio de 17.000 millones al año. Según esa lectura, si la provincia siguiera su propio camino, podría quedarse con una mayor parte de la riqueza petrolera y gasística que hoy se comparte con el gobierno federal.
Pero la otra cara también tiene cifras pesadas. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, que se opone a la independencia, advirtió que la provincia podría enfrentar costos de transición equivalentes a US$283.000 millones, además de perder inversiones y comercio por la incertidumbre política. Un informe encargado por su gobierno estimó que la separación costaría entre 50.000 y 170.000 millones de dólares canadienses en cinco años, y advirtió que una Alberta independiente tendría que crear agencias para impuestos y seguridad nacional, redactar su propia constitución, organizar sistemas legales y judiciales, y negociar la división de activos federales como parques nacionales y bases militares.
El centro de estudios CanadaWest fue más lejos: calculó que Alberta podría cargar con una deuda adicional de entre 258.000 y 333.000 millones de dólares canadienses. Según ese informe, el impacto combinado podría reducir en 5,8% el ingreso disponible promedio de los habitantes.
Los partidarios de la separación sostienen que los números pueden ser mejores. El Proyecto de Prosperidad de Alberta calcula que la provincia ahorraría hasta 47.000 millones de dólares canadienses al año si dejara de pagar impuestos federales. Su propio plan reconoce, sin embargo, que Alberta también tendría que asumir costos nuevos por defensa y diplomacia, por 31.600 millones al año, además de los gastos que ya cubre en salud y educación.
La votación de este lunes no decide la independencia. Lo que se pone sobre la mesa es si la provincia sigue adelante con un referendo formal vinculante más adelante.
Las encuestas citadas por la BBC muestran que entre el 20% y el 25% de los votantes planea apoyar la idea de seguir adelante con ese referendo vinculante, con más respaldo entre jóvenes, rurales y conservadores. El resultado dirá hasta dónde llega esa presión política.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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