
Son los que menos se ven y los que más pesan. Una mirada a la mano de obra y a los productores latinos que mueven el campo del país.
Antes de que abran las tiendas, y mucho antes de que alguien se pregunte de dónde salió la lechuga del almuerzo, ya hay manos latinas en el surco. No hacen ruido. No salen en los comerciales. Pero sin ellas, buena parte de lo que llega a la mesa de Estados Unidos simplemente no llegaría.
Una economía que ya no se puede ignorar
Hablar de la importancia de los latinos en este país ya no es cuestión de simpatía, sino de aritmética. El Latino Donor Collaborative, un grupo de análisis sin fines de lucro, calculó que la economía latina de EE. UU. llegó a unos 4 billones de dólares en 2023, el doble que en 2017. Es una cifra que supera la de países enteros. Y aunque se presenta en conferencias y reportes de negocios, tiene una raíz que casi nunca se ve: el surco. businesswire
Quiénes levantan la cosecha
Los datos oficiales dibujan un campo de rostros latinos. Según la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas de 2019-2020, el 78% de los trabajadores del campo se identifica como hispano, cerca del 70% nació en el extranjero y el 63% nació en México. No son, en su mayoría, ese trabajador que va de finca en finca sin echar raíces. En la edición anterior de la encuesta, el 87% eran trabajadores asentados, es decir, vecinos que viven aquí, crían hijos aquí y pagan renta aquí. ncfhdol
Y, sin embargo, su voz casi no se oye. El salario promedio reportado fue de 13.59 dólares por hora, y el 20% de las familias de trabajadores agrícolas vivía por debajo de la línea de pobreza. Solo el 48% dijo tener seguro médico. Todo esto sostiene una industria que, según el Centro Nacional para la Salud de los Trabajadores Agrícolas, ronda los 1.264 billones de dólares. facts about farmworkers fact sheet 1.10.23 +2
Una advertencia necesaria: esta encuesta cubre solo trabajadores de cultivos, deja fuera a quienes trabajan en ganadería y avicultura, y no incluye a los que tienen visa de trabajo temporal H-2A. El retrato real del campo es todavía más amplio de lo que muestran los números. farmworkerjustice
No solo el que cosecha: también el dueño de la tierra
Reducir al latino del campo a "mano de obra" sería contar media historia. El Censo Agropecuario de 2022 registró unas 84,000 fincas con operadores hispanos, que trabajan 37 millones de acres, el 4.2% de la tierra agrícola del país. Esas fincas vendieron 33 mil millones de dólares en productos agrícolas. Además, el 15% de las fincas hispanas se dedica a cultivos especializados como verduras, frutas y nueces, el doble que las fincas de operadores blancos no hispanos. Son quienes cultivan lo más delicado, lo que no perdona un día de retraso. ers.usda.gov +2
También enfrentan más dificultades: una mayor proporción de fincas hispanas está en riesgo financiero que las de operadores blancos no hispanos. Y el número de fincas hispanas bajó en unas 2,800 entre 2017 y 2022. La tierra sigue ahí, pero no es fácil quedarse en ella. abastousda
El miedo pesa más que la redada
Hoy el campo vive otra tensión. Una encuesta de la Universidad Estatal de Míchigan y el Farm Bureau de California encontró que menos del 1% de los agricultores perdió trabajadores por una acción directa de inmigración, pero cerca del 15% los perdió por el temor que provoca el aumento de la vigilancia. En total, alrededor del 25% reportó al menos un efecto negativo. freshplazafreshplaza
Es decir, no hace falta que llegue la autoridad para que la voz baja se vuelva silencio: basta el rumor.
Un debate con más de una versión
El tema no tiene una sola lectura. Quienes defienden una aplicación más estricta de la ley migratoria sostienen que el sistema debe respetar sus reglas y que las empresas agrícolas deberían contratar por vías legales. Otros señalan que los agricultores dicen recurrir a trabajadores extranjeros porque los nacidos en el país no quieren hacer ese trabajo, y el gobierno ha buscado abaratar el programa H-2A bajando los salarios que deben pagar los agricultores. Hay también quien apuesta por la automatización a largo plazo. Lo que casi nadie discute es el punto de partida: el campo depende hoy, en gran medida, de trabajo latino. wprwpr
La fuerza de hablar bajito
Al final del día, el campo latino de Estados Unidos no pide aplausos. Pide algo más sencillo: que se reconozca que cada plato en la mesa tiene un origen, y que ese origen tiene nombre, apellido y callos en las manos. La voz del campo es baja, pero sostiene todo lo demás. Y cuando una voz baja sostiene tanto, lo justo es dejar de pasarla por alto.
Fuentes para verificar antes de publicar: USDA NASS, Censo Agropecuario 2022 (productores hispanos); Departamento del Trabajo, Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (2017-2018 y 2019-2020); Centro Nacional para la Salud de los Trabajadores Agrícolas; Latino Donor Collaborative, Informe del PIB Latino 2025; Universidad Estatal de Míchigan y California Farm Bureau.
Foto: Charles O'Rear. Public domain.
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