Los campos agrícolas con menos manos y los comercios con menos clientes ya están dejando huella en la economía, según la columna de Maribel Hastings en La Opinión.
Tres grupos ganaderos advirtieron que las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están teniendo un “efecto disuasorio masivo” sobre trabajadores autorizados y cualificados, mientras que en Miami-Dade el dueño de un vivero dijo que perdió la mitad de su equipo cuando se canceló el TPS para unos 300.000 haitianos.
En Texas, la falta de personal también golpea a la construcción y al campo. Benigno Meléndez, propietario de una empresa constructora en Weslaco, dijo que el volumen de sus obras se redujo a la mitad por la falta de trabajadores y el encarecimiento de los insumos. En el condado de Hidalgo, JB Álvarez, encargado de cuadrillas agrícolas, aseguró que hace un año podía reunir entre 100 y 150 personas para sembrar y cosechar; ahora, algunos fueron detenidos por ICE y otros se quedan en casa por temor a ser arrestados.
La otra cara aparece en los negocios. Laurinda Pestana cerró en septiembre Venezuelan Store Bakery & Deli, en el área metropolitana de Atlanta, y dijo a EFE que “los clientes tienen miedo de salir a la calle a comprar o a pasear”.
La presión no se limita a los comercios latinos. Bill Owens, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, afirmó que el endurecimiento de las medidas migratorias está disuadiendo a trabajadores autorizados de acudir a las obras. Según la columna, eso ya llevó a cancelar proyectos y a perder empleos entre trabajadores nacidos en Estados Unidos.
El clima de temor se agrava con otro dato: una investigación de ProPublica documentó 506 casos de ciudadanos detenidos por autoridades migratorias entre enero de 2025 y septiembre de 2026. Más de un centenar fueron retenidos después de que agentes cuestionaran su ciudadanía, y casi todos eran personas de color, de acuerdo con ese recuento.
La nota también menciona un caso en Nueva York. Un agente de ICE hirió de bala a un inmigrante dominicano en Marble Hill; el hombre fue hospitalizado y estaba estable, según fuentes citadas por la afiliada de NBC en Nueva York. El alcalde Zohran Mamdani pidió poner fin a las operaciones migratorias de la agencia en la ciudad.
Si trabajas en el campo, la construcción o en un negocio que depende de clientes inmigrantes, la columna describe un efecto en cadena: menos mano de obra, menos ventas y más riesgo de cierres o recortes de turnos.
La pregunta ahora es cuánto más se reducirá la mano de obra y cuántos negocios podrán aguantar si el miedo sigue vaciando campos, obras y calles.
Fuentes
Foto: La Opinión.
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