En abril, un incendio forestal arrasó más de 600 hectáreas de pastizales y 21 kilómetros de cerca en el rancho de Mannon, en Nebraska. Las 300 cabezas de ganado sobrevivieron, pero reemplazar la cerca costó más de US$300.000, con el acero en niveles altos y el diésel disparado.
Ese golpe ayuda a explicar el malestar que BBC encontró entre ganaderos de Nebraska, un estado que respaldó ampliamente a Donald Trump. A pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato, varios productores que antes lo apoyaron dicen que la combinación de aranceles, combustible caro, fertilizantes más costosos y decisiones de la Casa Blanca sobre la carne les está apretando las cuentas.
Mannon dijo que se sintió “como si me hubieran traicionado” cuando el gobierno anunció en agosto la importación de 300.000 toneladas métricas de carne de res extranjera libre de aranceles, justo antes del período en que la mayoría de los terneros estadounidenses son destetados y vendidos.
Por qué importa ahora
Para muchos rancheros, el problema no es abstracto. Se traduce en cercas más caras, reparaciones más costosas, más gasto en combustible y precios de venta más bajos.
James Mitchell, profesor adjunto y experto en economía agrícola de la Universidad de Arkansas, explicó que el sector ganadero se mueve en ciclos de 10 a 12 años y que ahora el mercado va en caída. Según dijo, las medidas del gobierno agravaron una situación ya frágil.
Jake Wolfinger, que dirige un corral de engorde cerca de Lexington, dijo que vendía ganado a US$240 por quintal y que el precio bajó a US$225. Puede parecer una diferencia pequeña, pero la BBC señaló que eso puede significar una pérdida potencial de cientos de dólares por cabeza. Además, algunos de sus equipos consumen depósitos de 400 galones de diésel al día.
Lo que dicen los rancheros
Wolfinger apoyó a Trump, pero cuestionó su intervención en el mercado de la carne. “La gente debería mantenerse al margen de los asuntos de los agricultores, porque es época de cosecha”, dijo.
Otros mantienen el respaldo, aunque con reservas. Duane Kimball dijo que no cree que sea justo atribuirle toda la responsabilidad a esta administración. Señaló también las regulaciones, así como el mayor costo de la maquinaria y los fertilizantes, tendencias que comenzaron antes de que Trump regresara a la Casa Blanca.
Jim Jenkins, en cambio, fue más duro. Dijo que los altos precios del diésel, los fertilizantes, la madera y el acero le quitan el sueño. Aun así, sabe que es una excepción entre sus vecinos conservadores.
Don Cantrell resumió esa tensión. Reconoció que Trump “hace algunas estupideces” y “dice algunas estupideces”, pero lo sigue viendo como el “mejor presidente en general”.
Qué significa para ti
Si trabajas en el campo o dependes de la cadena de carne de res, los cambios se sienten en varios frentes: cercas más caras, combustible más caro, reparaciones más costosas y precios de venta más bajos.
Según la BBC, muchos productores están perdiendo cientos de dólares por cada cabeza de ganado.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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