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En Matanzas, tener un carro es otra jornada de trabajo

Un médico intensivista que maneja un Lada y un jubilado que intenta salvar un Chevrolet muestran cuánto cuesta mantener un automóvil en Cuba.

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En Matanzas, tener un carro es otra jornada de trabajo
Foto: 14ymedio.

Gustavo acaba de salir del hospital en Matanzas, pero su jornada no termina ahí. Se sube a su Lada con un termo de café en el asiento delantero y sigue trabajando como taxista hasta La Habana. Sobre el parabrisas lleva unas escobillas nuevas que, según contó a 14ymedio, compró a un señor que fue su paciente.

La escena resume lo que viven muchos dueños de carros en Cuba: no basta con tener un vehículo, también hay que encontrar piezas, pagar reparaciones y hacer que el auto produzca dinero para seguir andando. Gustavo, médico intensivista con 26 años de experiencia, gana 7.200 pesos al mes y dice que, si dependiera solo de ese salario, ya habría vendido el carro o lo tendría guardado en un garaje. En los últimos cinco años aprendió mecánica, hizo pequeñas soldaduras y resolvió averías que antes dejaba en manos de un especialista.

A su lado aparece Nelson, jubilado de la industria pesquera, con un Chevrolet de 1952 que funciona gracias a un motor Ford y a una bomba de transferencia sacada de un Cadillac desarmado. El auto arranca, se apaga y vuelve a pedir arreglo. Nelson lo saca del garaje aprovechando la pendiente de su calle y lo deja cuesta abajo, porque la batería ya no da más y una nueva cuesta 600 dólares.

Gustavo dice que un viaje al aeropuerto o a una embajada en La Habana puede dejarle 150 dólares, pero de ahí tiene que descontar la gasolina, los gastos de la casa y una reserva para las próximas averías. Ya localizó una pieza por 90 dólares y calcula que podrá comprarla después de un par de viajes. Nelson, por su parte, compró dos llantas traseras usadas a 100 dólares cada una gracias al dinero que le envió su hijo.

Qué significa para ti

En esta Cuba descrita por 14ymedio, mover un carro viejo depende de algo más que del combustible: hace falta acceso a dólares, a repuestos usados y a alguien que sepa arreglar lo que se rompe. Para quien vive de su auto, cada pieza puede decidir si trabaja o se queda parado.

Qué viene

Gustavo vuelve al hospital después de sus viajes. Nelson todavía duda entre alquilar de nuevo su Chevrolet o venderlo. En Matanzas, una avería más puede cambiarlo todo.

Fuentes

Foto: 14ymedio.

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