En agosto, los envíos desde Estados Unidos a Cuba subieron a US$202 millones, el nivel mensual más alto registrado por la Oficina del Censo. Entre enero y agosto, el total llegó a US$876 millones, también una marca histórica.
El dato llama la atención porque ocurre mientras Washington aprieta la presión sobre La Habana. Este año, el gobierno de Donald Trump impuso restricciones a los suministros de petróleo extranjeros que van a la isla, a los principales inversionistas foráneos y a figuras y entidades clave de la jerarquía política y militar cubana.
Para muchas familias cubanas, el impacto se siente en lo básico: alimentos que no alcanzan, apagones de varias horas al día, medicamentos que faltan y poco combustible para mover la economía, según la BBC. En ese escenario, las compras a Estados Unidos ganaron peso.
Pese al embargo que Washington mantiene desde hace más de 60 años, la ley estadounidense permite exportar ciertos productos a Cuba mediante licencias y excepciones. Ese canal se aceleró este año y convirtió a Estados Unidos en el principal proveedor de la isla.
El combustible encabezó las ventas a Cuba en lo que va del año, con más de un tercio del total en agosto. Después aparecieron artículos clasificados como donaciones humanitarias de alimentos y medicinas. Más atrás quedaron las carnes, los vehículos, los productos lácteos y la maquinaria eléctrica.
En julio, Estados Unidos exportó 3,2 millones de barriles de productos petrolíferos a Cuba, el mayor volumen mensual registrado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos y más de cuatro veces lo enviado el mes anterior.
Para el investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, es difícil verificar en el terreno que ese combustible se quede solo en manos privadas. Dijo a BBC Mundo que no tiene dudas de que en esas transacciones el gobierno cubano está “directa o indirectamente involucrado”, porque la infraestructura de almacenamiento y distribución pertenece al Estado.
Un portavoz del Departamento de Estado sostuvo que la política de Washington ha impulsado “la mayor privatización de la economía cubana hasta la fecha”. Agregó que los emprendedores privados importan y venden combustible a otros actores privados, a organizaciones no gubernamentales humanitarias y a misiones diplomáticas.
A mediados de junio, el gobierno cubano anunció un paquete de 176 medidas de liberalización que abarcan casi todos los sectores de la economía, entre ellos energía, agricultura y comercio exterior. Miguel Díaz-Canel atribuyó los problemas de la isla al embargo y a las sanciones de Estados Unidos, y dijo: “La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios”.
Washington también prohibió a los bancos que operan en EE.UU. abrir o mantener cuentas para ciudadanos cubanos que sean emprendedores independientes del sector privado, y amplió las restricciones a determinadas transacciones bancarias que involucren a personas o entidades de la isla.
Tras ese anuncio, Díaz-Canel calificó las medidas como “acciones contra el sector privado cubano” que buscan “provocar el máximo sufrimiento a nuestro pueblo y limitar la puesta en marcha de las transformaciones económicas y sociales”.
La gran pregunta ahora es si este flujo récord de exportaciones seguirá creciendo o si las nuevas restricciones bancarias lo frenarán. También queda por ver quién termina beneficiándose realmente del combustible y de los otros productos que llegan a la isla.
Fuentes
Foto: BBC News Mundo.
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