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David Hearn, del piragüismo olímpico al choque con Trump en Washington

El expiragüista de 67 años quedó en el centro de la disputa por el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, un caso que terminó desestimado pero lo volvió una figura visible en la capital.

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David Hearn, del piragüismo olímpico al choque con Trump en Washington
Foto: CNN.

A los 18 años, David Hearn metió una canoa amarilla en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln y remó con amigos por toda su extensión. Fue en el verano de 1977, con autorización, antes de viajar a Austria para su primer Campeonato Mundial de Piragüismo en Eslalon. Aquella salida marcó el inicio de una relación larga con ese lugar de unos 600 metros en el centro de Washington.

Casi cinco décadas después, Hearn volvió a ese escenario por razones muy distintas. El expiragüista olímpico de 67 años quedó en el centro del conflicto alrededor del estanque, cerrado al público después de lo que fiscales federales describieron como una renovación de 14 millones de dólares mal ejecutada.

Para algunos, incluido Donald Trump, Hearn es un vándalo que dañó de forma intencional uno de los proyectos de embellecimiento del presidente. Para sus críticos, terminó convertido en un chivo expiatorio en medio de la ofensiva de Trump sobre los espacios públicos de la capital.

El caso se abrió después de que Hearn se detuviera en junio durante un recorrido en bicicleta de 84 kilómetros desde Bethesda hasta Washington. Dijo que se acercó al estanque porque había oído hablar de problemas con el revestimiento sintético, que se estaba desprendiendo, y quiso verlo de cerca, también por su trabajo con materiales sintéticos en su negocio de fabricación de canoas.

Según su versión, metió la mano en el agua verdosa por las algas y rozó un fragmento del sellador azul antes de que un funcionario del Servicio de Parques Nacionales le ordenara detenerse. Pasó casi cinco horas en una celda de 1,8 por 2,4 metros, siempre de acuerdo con su relato.

Menos de dos semanas después, un jurado investigador del Tribunal Superior de Washington lo acusó formalmente de haber causado daños presuntamente en el estanque. La fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, dijo en una conferencia de prensa del 2 de julio que Hearn había arrancado “violentamente” una superficie de unos dos pies cuadrados y que se había mostrado beligerante con los agentes federales.

Un juez federal desestimó después el caso. Aun así, el episodio lo dejó expuesto en público y lo empujó a un lugar inesperado: el de rostro conocido en la disputa política sobre cómo se está remodelando Washington.

Qué significa para ti

Si vives o trabajas en Washington, el caso toca algo más que un estanque cerrado. Habla de quién controla los espacios públicos, qué pasa cuando una obra federal falla y hasta dónde llega la respuesta del Gobierno cuando sospecha de daños a un monumento.

También recuerda que el estanque sigue cerrado al público, sin fecha de reapertura mencionada en las fuentes.

Qué viene

Y mientras Washington sigue discutiendo sus monumentos, Hearn sigue siendo, para unos, un símbolo incómodo y, para otros, un hombre que acabó en medio de una pelea mucho más grande que él.

Fuentes

Foto: CNN.

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